Vino Alicante
Guía

Guía para principiantes: cómo empezar a disfrutar el vino de Alicante

Disfrutar del vino no exige ser un experto. Esta guía para principiantes te da las claves para empezar a catar y entender los vinos de Alicante, sin tecnicismos y con ganas de pasarlo bien.

El vino puede parecer un mundo lleno de reglas y palabras raras, pero en el fondo es mucho más sencillo: se trata de disfrutar. Y pocos lugares son tan buenos para empezar como Alicante, una tierra con uvas singulares, vinos para todos los gustos y bodegas cercanas donde preguntar sin miedo. Esta guía te da lo básico para dar tus primeros pasos con confianza.

Empieza por las uvas

Conocer tres nombres te bastará para orientarte. La Monastrell es la uva tinta reina de Alicante: da vinos con cuerpo, fruta madura y carácter. La Moscatel de Alejandría es la gran uva blanca de la costa, muy aromática, con la que se hacen blancos secos y dulces perfumados. Y la Merseguera, autóctona, aporta blancos frescos y ligeros. Si entiendes estas tres, entiendes buena parte del vino alicantino.

Los tipos de vino que vas a encontrar

En Alicante hay vino para cada momento. Los tintos, de la Monastrell, van del joven y afrutado al de crianza más serio. Los blancos y rosados son frescos y mediterráneos, ideales para el aperitivo y el pescado. Y están los dulces: la Moscatel, la mistela y, en la cima, el Fondillón, un tinto histórico de larga crianza que es toda una experiencia. No hace falta probarlo todo de golpe: empieza por lo que te apetezca y ve ampliando.

Cómo catar sin complicarte

Catar es solo prestar atención a lo que ya haces. Mira el vino: su color te dice si es joven o tiene edad. Huele: acerca la nariz y busca a qué te recuerda, sin buscar la respuesta correcta —si te evoca fruta, flores o hierba, vas bien—. Y prueba: fíjate en si es fresco o cálido, ligero o con cuerpo, y en el sabor que deja al tragar. No hay aciertos ni errores: catar es entrenar tu propio gusto.

Cómo servirlo y conservarlo

Un buen servicio mejora cualquier vino. Los blancos, rosados y dulces se sirven frescos; los tintos, a temperatura ambiente, ni calientes ni helados. Llena la copa solo hasta un tercio para poder moverla y oler mejor. Y si sobra vino, tápalo y guárdalo en la nevera: aguantará bien uno o dos días. Con estos gestos básicos ya estarás sacando lo mejor de cada botella.

Tu primera visita a una bodega

La mejor forma de aprender es ir a la fuente. Visitar una bodega de Alicante es fácil y nada intimidante: la mayoría son familiares y encantadas de explicar su trabajo a quien empieza. Reserva antes por teléfono, ve con curiosidad y pregunta sin reparos; no hay preguntas tontas. Saldrás sabiendo más, con un par de botellas bajo el brazo y, seguramente, con ganas de repetir.

Preguntas frecuentes

¿Necesito saber mucho para catar vino? +

No. Catar es solo mirar, oler y probar con atención. No hay respuestas correctas: se trata de entrenar tu propio gusto y de disfrutar. Con la práctica irás reconociendo aromas y estilos.

¿Con qué vino de Alicante empiezo? +

Depende de tu gusto. Si te gustan los tintos, prueba un Monastrell joven; si prefieres algo fresco, un blanco de Merseguera o Moscatel seco; y si te atrae lo dulce, una Moscatel. El Fondillón déjalo para cuando quieras una experiencia especial.

¿Puedo visitar una bodega si no soy experto? +

Por supuesto. La mayoría de bodegas de Alicante son familiares y están acostumbradas a recibir a principiantes. Reserva antes, ve con curiosidad y pregunta todo lo que quieras: es la mejor manera de aprender.