Diferencia entre crianza, reserva y gran reserva
Crianza, reserva, gran reserva… Las etiquetas del vino esconden un lenguaje que no siempre es fácil de descifrar. Te explicamos qué significan y cómo influyen en lo que hay dentro de la botella.
Una cuestión de tiempo
Estas categorías indican, sobre todo, cuánto tiempo ha envejecido el vino antes de salir al mercado: primero en barrica de roble y luego en botella. A más tiempo, en general, más evolución y complejidad.
Crianza
En tintos, suele suponer un mínimo de 24 meses de envejecimiento, con al menos 6 en barrica (según la denominación). Son vinos con fruta aún presente y un toque de madera; muy versátiles para la mesa.
Reserva
Exige más tiempo: alrededor de 36 meses en tintos, con al menos 12 en barrica. Gana en aromas de crianza (especias, cuero, tostados) y suaviza sus taninos.
Gran reserva
La categoría más longeva: unos 60 meses en tintos, con al menos 18 en barrica. Se reserva para las mejores añadas. Son vinos complejos, elegantes y listos para guardar.
Estos tiempos son orientativos y pueden variar según la denominación de origen. En Alicante, la Monastrell da excelentes crianzas y reservas.
Preguntas frecuentes
¿Un gran reserva siempre es mejor que un crianza? +
No necesariamente. Indica más tiempo de envejecimiento, pero la calidad depende de la añada, el viñedo y el estilo que busques.
¿Estos términos valen para blancos? +
Sí, aunque los tiempos exigidos son menores que en los tintos.
¿Cuánto tiempo tiene una crianza? +
En tintos, en torno a 24 meses en total con un mínimo en barrica, según la denominación de origen.