Vino Alicante
Guía

Maridajes con vino de Alicante: qué comer con cada tipo

Cada vino de Alicante pide su plato. Del tinto de Monastrell a la copa de Fondillón, esta guía práctica te ayuda a acertar con el maridaje usando la propia despensa de la provincia.

El vino sabe mejor cuando encuentra su plato. Y en Alicante, esa pareja está a la vuelta de la esquina: una tierra que hace grandes tintos, blancos aromáticos y vinos dulces de leyenda tiene también una de las cocinas más ricas del Mediterráneo. Esta es una guía sencilla para maridar cada tipo de vino alicantino con lo que mejor le sienta, sin reglas complicadas.

Tintos de Monastrell: sabor con sabor

La Monastrell da tintos con cuerpo, fruta madura y buena estructura, hechos para acompañar platos de carácter. Un tinto joven marida de maravilla con embutidos, quesos semicurados, arroces de montaña y carnes a la brasa. Los tintos con crianza, más profundos, piden guisos de cuchara, cordero, caza o el clásico arroz con conejo y caracoles del interior. La regla es fácil: a plato contundente, tinto con cuerpo.

Blancos y rosados: frescor mediterráneo

Los blancos de Merseguera y los de Moscatel seco, ligeros y aromáticos, son perfectos para la cocina de mar. Acompañan sin esfuerzo el pescado a la sal, los arroces marineros, la gamba roja de Dénia, los salazones y los aperitivos. Los rosados, frescos y afrutados, funcionan igual de bien con las tapas, las ensaladas y los arroces de verano. Sírvelos bien fríos y deja que el vino refresque el plato.

Vinos dulces: Moscatel y mistela

Los dulces de Alicante brillan en el postre, pero también dan juego antes. La Moscatel de Alejandría, con su aroma a azahar y miel, y la mistela tradicional acompañan a la perfección la repostería de almendra, los buñuelos, la fruta y los quesos frescos. Prueba también un contraste que nunca falla: un dulce de Moscatel con un queso azul o con foie. El dulzor y la potencia se equilibran de forma deliciosa.

Fondillón: el maridaje mayor

El Fondillón merece capítulo aparte. Es un vino de sobremesa, solemne y complejo, que se disfruta en copa pequeña y sin prisa. Su maridaje más alicantino es el turrón y los dulces de almendra, pero va igual de bien con el chocolate negro, los quesos muy curados o azules, y los postres de frutos secos. También es un magnífico vino de meditación, para tomar solo, como broche de una comida larga.

Cuatro reglas para no fallar

Región que come junta, marida junta. Casi siempre acierta el maridaje entre un vino y los platos de su propia tierra.

Equilibra el peso. Plato ligero con vino ligero; plato potente con vino con cuerpo.

Juega con el contraste. Un dulce con algo salado (queso azul, foie) crea combinaciones memorables.

La temperatura importa. Blancos, rosados y dulces, frescos; los tintos, ni calientes ni demasiado fríos. Un buen servicio hace la mitad del maridaje.

Preguntas frecuentes

¿Qué se come con un tinto de Monastrell? +

Los tintos jóvenes de Monastrell van muy bien con embutidos, quesos, arroces de montaña y carnes a la brasa. Los de crianza piden guisos, cordero, caza o el arroz con conejo y caracoles del interior de Alicante.

¿Con qué marida el Fondillón? +

Es un vino de sobremesa: marida con el turrón y los dulces de almendra, el chocolate negro, los quesos muy curados o azules y los postres de frutos secos. También se disfruta solo, como vino de meditación.

¿Los vinos dulces solo valen para el postre? +

No. La Moscatel y la mistela brillan con la repostería, pero también funcionan muy bien como aperitivo y, sobre todo, en contraste con quesos azules o foie, donde el dulzor equilibra el plato.